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Sandra Villarruel: de los escenarios a la biodescodificación

Después de 38 años de carrera en la actuación, Sandra Villarruel decidió darle un vuelco a su vida y dedicarse a ayudar a sanar los traumas y dolores de la gente, partiendo de las emociones. 
En una charla exclusiva con Country Magazine, la artista de 57 años; quien tras haber sido víctima de violencia de género, hoy se define como “empoderada y resiliente”; nos cuenta qué fue lo que la llevó a transformar su vida profesional para dedicarse al universo emocional de la mano de la biodescodificación. 

CRECER ENTRE BAMBALINAS

- Sabemos que empezaste tu carrera artística muy joven.

De chica nunca se me cruzó la posibilidad de trabajar en el espectáculo, hasta que una conocida me insistió y me empujó a hacerlo, a mis 18 años. Hasta ese momento yo era empleada en una boutique y cuando pisé por primera vez un escenario, el sueldo de la última bailarina triplicaba el que yo cobraba en el local, fue así como comencé. 

- ¿Cuáles fueron tus primeros pasos hasta que llegaste al popular éxito de ‘Los ratones y las gatitas de Porcel’?

Comencé en el ’82 como bailarina en la revista con Porcel, Olmedo y Moria Casán, después enseguida filmamos una película y empecé con televisión. Viajé a Chile con Éber Lobato, como segunda vedette de Sissi Lobato, y después me instalé a trabajar un tiempo en Perú, donde me fue muy bien, razón por la cual, cuando volví a la Argentina, por suerte tuve mucho trabajo. En 1987, Jorge Porcel me pidió que fuera a hacer el casting de ‘Los ratones y las gatitas de Porcel’, a partir de ahí fue un viaje de ida constante.

- Tu vida dio un vuelco de 360 grados…

Exactamente, mi vida cambió en todo, porque empecé a codearme con otro tipo de personas y fui aprendiendo, era muy observadora. Yo fui madre muy joven, tuve a mi hijo a los 16 años, por lo que no pude estudiar una carrera. Entonces observaba todo y absorbía, así fui corrigiendo y ajustando mi conducta, mi manera, mis formas y demás. 

DAR VUELTA LA PAGINA

- ¿Por qué decidiste alejarte de los escenarios?

En realidad creo que igualmente los escenarios ya no estaban tan interesados en mí como actriz. Yo estaba ensayando una obra para teatro off, que se estrenaba ahora en marzo y le pedí a una amiga que me reemplazara porque me di cuenta de que yo no quería hacer más eso. Me quiero subir a un escenario solamente para dictar cursos y dar charlas, lo sentí en el alma y en el corazón, y todo lo que uno siente va a ser un éxito, indiscutiblemente. 

- ¿Cómo fue el proceso hasta llegar a ese deseo?

Siempre busqué mejorar interiormente, superar los traumas de mi pasado, limpiar los dolores que traía desde mi muy temprana infancia, eso me llevó a una búsqueda, a hacer terapias. En los ´90 estaba muy de moda TNL, regresión, hipnosis… Hice de todo hasta que, hace un año y medio, conocí la biodescodificación. Hice también constelación y, cuando terminé los cursos de bio, caí en la cuenta de que había sanado por lo menos en un 80% de todo. Después igual seguí trabajando conmigo, porque te podés curar a vos misma.

- ¿A qué te referís cuando hablás de los traumas de tu pasado?

Vengo de un hogar disfuncional, con un padre adoptivo abandónico, una madre abandónica y alcohólica, que hizo lo que supo y lo que pudo, aunque no era lo ideal. Además, sufrí abuso infantil en reiteradas ocasiones, tuve parejas golpeadoras y no tuve una vida fácil, bajo ningún aspecto. Todo eso deja huellas que hay que sanar, a eso me refiero específicamente. Esto impacta en tu forma de ser, en tu día a día, y normalmente, te lleva a tener una actitud errada ante la vida. Cuando uno sana, la vida cambia y todo pasa a ser mejor. Te das cuenta de que lo que antes te preocupaba, ahora no tiene sentido y eso te permite tener una vida plena y ser feliz. 

- ¿Qué te llevó a, además de usar la biodescodificación para vos, querer dedicarte a brindarla a los demás?

Me di cuenta de que había encontrado mi pasión, mi otro don. Además me encanta la sensación de poder ayudar a los demás. Desde muy joven siempre fui de dar consejos a la gente que me buscaba con algún problema, pero ahora lo puedo hacer desde un lugar profesional, habiendo estudiado, sabiendo cómo hablarle a una persona que está dolida o traumada. 

VIOLENCIA DE GÉNERO

- Sabemos que sos una ferviente luchadora en contra de la violencia de género, ¿qué es lo que más te sensibiliza de esa realidad, hoy tan presente en la sociedad y en la agenda mediática?

Me pone muy mal la insensibilidad de jueces o abogados. Están matando a una mujer por día y seguimos luchando para mejorar una ley de violencia de género que no se aplica. Sumado a que, personalmente, considero que las personas que atienden a quienes sufren violencia no están capacitadas, no se los prepara cómo deberían y todo termina entrando en un círculo vicioso de quién tiene la culpa, eso me hace daño.

- Por estos días, el caso de Úrsula Bahillo sacudió a nuestro país, ¿cuál es tu reflexión al respecto?

Fue tremendamente trágico, tanto lo de ella como lo de un montón de personas. En estos 12 años que llevo pendiente de los casos de violencia de género, he escuchado de agresores con 28 denuncias, es alarmante. Siento que Úrsula son todas. Hubo víctimas que terminaron de maneras más crueles aún, y al final del cuento a todas les robaron la vida. Hubo violación por parte de la justicia con personas que han tenido 28 denuncias hechas y comprobadas. Es un dolor enorme en el alma. Yo creo que en algún momento los jueces prenden la televisión, y esto les tiene que resonar en la cabeza, en algún punto, en el alma, porque el desamparo que tienen los niños y las mujeres en la justicia es increíble.

- Habiendo pasado por una experiencia similar, ¿qué le dirías hoy a alguien que está sufriendo violencia de género?

Lamentablemente, ahora lo único que se me ocurre decirle a quienes tienen seres queridos que están pasando por estas situaciones, es que se los lleven lejos del victimario, que junten, ahorren o pidan prestado, pero que se lleven a la víctima lejos del alcance de su agresor. 

- ¿En qué aspectos la biodescodificación podría ayudar en un caso de violencia de género? 

Te ayuda en todos los aspectos de la vida. Yo terminé de sanar todo, porque cuando uno nace en un hogar disfuncional, no se cree capaz, el autoestima queda demasiado baja, necesitamos que nos quieran y hacemos lo que sea para conseguirlo, hasta aguantar golpes y denigración, con tal de sentir una caricia o un abrazo. Entonces cuando uno sana el pasado, sana ese dolor, y detrás de eso aparece una persona empoderada. A partir de ahí nunca más se vuelve a caer en manos de una persona violenta, tanto en el caso de un hombre como de una mujer. 

- ¿En qué se diferencia la Sandra Villarruel de hoy y la de hace 30 años atrás?

Aparte de tener 30 años más –risas- me diferencio en todo. Aprendí a escuchar, a tomar pausas antes de tomar una decisión, a analizar, a quererme, a respetarme, a cuidarme, a luchar por mis sueños, a tener proyectos, a valorar el cariño y el amor que tengo de mis seres queridos y mis amistades, a no juzgar…

- ¿Cómo es tu vida hoy?

Hoy está llena de amor, de paz, de esperanza, con muchos proyectos, muy feliz, vivo en la armonía, en la inocencia, con una familia maravillosa, me siento totalmente plena. Cada vez que pienso y miro para atrás digo: “Wow, todo lo que conseguí, ¿no?”. Y no hablo de lo material, porque me falta mucho, pero sí de lo emocional, de la paz mental, del cero estrés, así es como vivo hoy. A veces veo que la gente se hace un drama por cosas sin sentido. A los problemas hay que darles la importancia que se merecen, ni más ni menos. No sirve amargarse por algo solucionable, hay que enfocarse en resolverlo, y si no se puede, hay que descartarlo y pasar a otra cosa, es básicamente eso.

TEXTO: MARINA CLERIS

Actualmente, Sandra formó alianza con Germán Staropoli para Emocionarte Escuela, donde dictan cursos de biodescodificación, constelaciones familiares y coaching ontológico.
Más información:
IG: @san_villarruel / @emocionarte.escuela
www.escuelaemocionarte.com.ar

Fotos: Lissandro Kaell.