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Suplementos deportivos

Tan populares como cuestionados. Te contamos cómo utilizarlos de la mejor manera. 
Cuando hablamos de un suplemento deportivo nos referimos a una ayuda ergogénica, es decir, a un método que tiene como principal objetivo, la mejora del rendimiento deportivo.  

Sus objetivos
 
Los suplementos deportivos apuntan a lograr cuatro objetivos primordiales:
- mejorar el rendimiento deportivo,
- aumentar la ingesta energética,
- modificar la composición corporal y, finalmente,
- alcanzar una recuperación más rápida entre sesiones de entrenamiento.


¿Cómo usarlos?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, para poder utilizarlos, deben ser legales, seguros, efectivos y necesarios. El consumo de suplementos sin asesoramiento puede conllevar a un riesgo para la salud, un desperdicio de dinero, una pérdida de tiempo y/o una frustración.

En su último consenso, el Comité Olímpico Internacional -COI- concluyó que el uso de suplementos no compensa las malas elecciones de alimentación por parte del atleta. Por otro lado, el Instituto Australiano del Deporte -AIS- clasifica a los suplementos deportivos en función a la evidencia científica, en cuatro grupos (ABCD):

• Grupo A: Aprobados. Tienen evidencia científica.

• Grupo B: Aún bajo consideración.

• Grupo C: Limitadas pruebas de efectos beneficiosos.

• Grupo D: No deben ser utilizados por los atletas porque están prohibidos.

Por todo esto, si bien se considera que los suplementos deberían ser el último recurso, una vez agotadas las opciones alimentarias, en los casos en los que se considere necesario utilizarlos, es importante elegir suplementos de calidad y siempre antes asesorarse con un profesional especialista en el tema.

¿Cómo analizo la calidad de un suplemento?

Pedir siempre una evaluación por parte de un profesional de la nutrición deportiva.

Evitar productos que hagan cualquier tipo de afirmación exagerada, ¡nada es mágico!

Los productos que contienen ingredientes múltiples, como los pro hormonales, son suplementos de especial riesgo.

Pedir información sobre productos contaminados o peligrosos a la organización antidopaje de tu área geográfica.

Evitar las marcas que afirmen que sus productos están probados por la WADA (World Anti-Doping Agency). Ni la WADA ni sus laboratorios analizan suplementos que no formen parte de un proceso de control de dopaje.

Buscar marcas comerciales que se sometan a controles periódicos de terceros y que cuenten con un certificado o sello de calidad.

¿Cómo puedo saber si mi suplemento contiene sustancias prohibidas?

La WADA publica una lista de sustancias que actualiza cada 1 de enero. Existen sellos de calidad y certificaciones de terceros, como por ejemplo, el Informed Choice, que certifican una evaluación de la formulación, etiquetado y presencia de contaminantes, evaluación de la materia prima y de sus proveedores.

Para concluir, hay que saber que aún falta evidencia sobre este tema, ya que nada es blanco o negro y siempre pueden haber grises. Hoy por hoy, el consejo es analizar cada caso en particular.*