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Entrenando nuestro cerebro afectivo

Separar la inteligencia de las emociones es un error. Son dos realidades que se pueden distinguir, como la cara y la cruz de una misma moneda, pero no se pueden separar.

Está estudiado que la clave del éxito no es sólo la inteligencia que uno tiene, sino también el carácter que uno desarrolla y es así que podemos afirmar que el saber por sí solo no es lo que cuenta, lo que cuenta es el “saber hacer”. Quien supo ver esto con enorme claridad hace más de un siglo fue Santiago Ramón y Cajal, nuestro insigne neurocientífico cuando dijo: “Todo ser humano puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”. La fuerza de nuestro carácter es la que moldea nuestra inteligencia y nuestra voluntad. Por lo tanto no podemos hablar de éxito si no hablamos del cerebro afectivo.

SEIS CAPACIDADES PARA ENTRENAR NUESTROS CEREBROS AFECTIVOS

1.La capacidad de mantener el ánimo y de recuperarlo en medio de la dificultad y la adversidad.

2.El dominio de la atención. Saber enfocarse en metas y persistir hasta alcanzarlas.

3.El autogobierno, definido como la capacidad de conocer-se y entenderse.

4.La agudeza sensorial, entendida como la capacidad de captar las señales emocionales, a veces sutiles que emiten los demás y que reflejan lo que esas personas están sintiendo en un momento determinado.

5.La adaptación al entorno, reflejado en la capacidad para comprender los patrones que operan en un determinado con-texto, en una determinada situación.

6.La duración y estabilidad de las emociones positivas. Esta capacidad implica mantener viva la alegría, la ilusión, la serenidad y el entusiasmo.

Ninguna de estas capacidades puede ser medida a través del test de “cociente intelectual” y por eso, propongo un nuevo concepto que es el de “cociente agallas” o lo que es lo mismo, la fuerza del carácter. Las seis capacidades dependen del desarrollo de una serie de regiones en el cerebro que poco tienen que ver con el puro intelecto. Lo que se sabe, es que esas regiones del cerebro son extraordinariamente maleables incluso en el adulto, lo que implica que pueden ganar en eficiencia si se sigue el entrenamiento adecuado. Imaginemos por ejemplo lo que puede suponer en nuestra vida un aumento de la resiliencia, es decir de la capacidad de mantener el ánimo y de recuperarlo en medio de la dificultad y la adversidad. Por eso es tan importante que seamos capaces de regular nuestro estado de ánimo y que en la medida en la que podamos, elijamos entornos estimulantes e inspiradores.

Por otra parte la mejora personal exige un elevado grado de compromiso y ello implica, estar dispuesto a experimentar todas aquellas incomodidades e inseguridades que vamos a encontrar en nuestro camino hacia la plenitud. La valentía, el esfuerzo sostenido, la pasión, la determinación, la persistencia y la paciencia son imprescindibles para alcanzar nuestras más ambiciosas metas.

Lo que el corazón quiere sentir, la mente antes o después se lo muestra. Quien está de verdad decidido a tener éxito, no es que encuentre un camino, sino que lo acaba creando.<< 

Dr. Mario Alonso Puig

Médico especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo

Fellow en Cirugía por la Universidad de Harvard, en Boston, y miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el avance de la Ciencia, ha dedi-cado gran parte de su vida a explorar el impacto que tienen