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Veganismo en la Adolescencia

En ocasiones me visitan en el consultorio varios chicos/as que quieren hacerse veganos. No vegetarianos, sino veganos.

La diferencia es que las personas vegetarianas consumen de todo menos carnes y las personas veganas no consumen nada de origen animal, ni huevos, quesos o lácteos.

Nos preguntamos qué tenemos que tener en cuenta cuando vienen nuestros hijos a plantearnos que quieren ser veganos. La realidad es que debemos hacer una transición para cambiar nuestra forma de alimentación, nunca debe ser en forma brusca. Nuestro organismo está adaptado, tenemos las enzimas más desarrolladas de acuerdo a la alimentación que llevamos. Si bien el ser humano tiene una gran característica que es adaptarse a distintos alimentos a diferencia de los animales. los cambios deben ser paulatinos y más aún en etapa de crecimiento y desarrollo.

Ninguna de las dos formas de alimentación está mal. Tanto veganismo como los que no lo son, pueden tener una nutrición equilibrada.

La mayoría de los alimentos contienen sustancias buenas y otras no tan buenas. Por ejemplo la carne contiene colesterol y grasas saturadas pero también proteínas con aminoácidos escenciales, el hierro Hem (biodisponible) y varias vitaminas sobretodo las del complejo b. Por eso una persona que sí incluye las carnes en su alimentación siempre se le recomienda consumirlas moderadamente. Por otro lado las frutas, verduras, cereales y legumbres contienen sustancias nocivas provenientes de la polución del ambiente como también fertilizantes y agroquímicos, por lo tanto debemos también consumirlas moderadamente para evitar efectos en nuestra salud. Mi lema en las consultas es “lo mejor es consumir de todo pero poco” que significa evitar los riesgos que pueden traer ciertos alimentos y aprovechar los nutrientes que tienen el conjuntos de todos los alimentos porque en la variedad está el equilibrio nutricional.

Aquellos que eligen ser veganos tienen que tener una alimentación basada en casi todos los tipos de cereales integrales (trigo, avena, cebada, centeno, etc), legumbres, frutas secas y semillas además de frutas y verduras. En cuanto a las proteínas, que en cereales abundan poco, pero todos los cereales tienen diferentes aminoácidos que al mezclarlos y consumirlos juntos, logramos incorporar los 8 aminoácidos esenciales, por ejemplo “hamburguesa de soja y arroz integral”, “Pan integral de trigo, centeno y avena”. En general, las vitaminas como la b12, es difícil de encontrar en el reino vegetal, y actualmente ciertas harinas o cereales ya vienen fortificados.

El hierro podemos encontrarlo en hortalizas verdes y el germen de los cereales, y al ser no biodisponible debemos incorporarlos junto con vitamina c, que ayuda a su absorción, por ejemplo tarta de espinacas con un exprimido de naranja, o enseguida un kiwi de postre.

Por último considerar que de esta manera consumirán más cantidad de hidrato de carbono y es probable que se incremente el valor calórico total. Como también fibra.

La fibra es un hidrato de carbono que no se digiere y que interviene en muchas funciones como formar la materia fecal y el mantenimiento de la flora intestinal.

Si no estamos muy acostumbrados a consumir fibras en cantidad, al principio podemos tener inflamación y gases.

En resumen, es muy importante que cualquier cambio de alimentación sea progresivamente para no sufrir inconvenientes y que sean irreversibles.