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El eterno y frustrante círculo vicioso del dietante crónico

Más de uno se sentirá identificado con el clásico ciclo sin fin de las dietas que arrancan súper rigurosas, viviendo a base de ensalada, y terminan de un día a otro cuando se cuelgan los guantes y se pasa al otro extremo: comerse todo hasta volver a intentarlo.
Este círculo es, sin duda, lo peor que podemos hacerle al cuerpo a nivel alimentación

Si de los siete días de la semana, la mitad nos cuidamos y la otra mitad no, está claro que el resultado no va a ser nada bueno. Cuando nos restringimos es probable que, además de grasa, perdamos músculo. Y cuando nos excedemos, es probable que no ganemos músculo, sino grasa. Es decir, cada vez que este famoso ciclo se repite, nuestra composición corporal empeora.

Al principio, morimos de cansancio y mal humor, por la falta de energía y de nutrientes, mientras que los últimos días comemos hasta excedernos, porque sabemos que cuando arranquemos otra vez la dieta, nos vamos a tener que “despedir” de esos alimentos por un tiempo. Entonces, ¿dónde está el disfrute? 

Para mejorar nuestra composición corporal, y estar saludables tanto física como psíquicamente, es fundamental terminar con ese paso constante de un extremo al otro. Si toda nuestra vida nos la pasamos probando todas las dietas habidas y por haber, y resulta que ahora estamos en el punto de partida de nuevo, significa que lo que hacemos no funciona. 

Entonces, ¿qué deberíamos que hacer? La clave es aprender a comer de todo en su justa medida. Si logramos eso, no solo vamos a llegar a nuestro objetivo, sino que vamos a disfrutar plenamente cada día del placer de comer.  


Texto: Lic. en Nutrición Estefanía Beltrami

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