Kokekids! Como hacer kokedamas en casa

Si bien sabemos que puede sonar algo extraño, existe una forma de cultivar plantas dentro de una bolita de barro y musgo. Este original método de cultivo se llama Kokedama, acá te enseñamos cómo hacerlo vos mismo.

Kokekids! Como hacer kokedamas en casa
Se trata de una invención de los japoneses, a quienes les gusta mucho la naturaleza, son muy observadores, disfrutan de los cambios de estación y salen a cantar a los parques cuando aparecen los cerezos en flor.  En los palacios y parques, los japoneses suelen recrear rincones del bosque. Además, estos fervientes amantes de la naturaleza colocan grandes rocas como si fueran islas en un “mar” de arena rastrillada. Al momento de decorar sus propias casas, recurren al armado de floreros especiales para vestir aquellos rincones que quieren destacar.

Sin embargo, existe otra forma de tener a la naturaleza cerca: los bonsái. Nos referimos a una planta leñosa que se mantiene pequeña gracias a la poda y al manejo de los troncos, las ramas y las raíces. El resultado es un árbol o un conjunto de árboles de aspecto maduro, que se cuidan durante años y años. Vale resaltar que la belleza del árbol es muy importante. El cultivo de bonsáis data de hace muchísimos años. Hoy existen árboles florecidos y hasta bosquecitos cultivados totalmente en unos recipientes chatos.   

Con respecto a los Kokedama, hablamos de una invención japonesa que, si bien no es tan antigua como los bonsái, también se cultiva para embellecer los hogares. Kokedama significa “planta en musgo”, ¡animate a crearla vos mismo!

Manos a la obra

Te invitamos a armar una kokedama para colocarla en casa o para colgarla frente a una ventana. 

¿Qué necesitamos?

Guantes descartables -como los que usan los médicos-.

Nylon para proteger la mesa donde vamos a trabajar.

Una palangana o balde.

Una o dos tazas de agua.

Tierra de jardín.

Musgo sphagnum.

Una plantita con raíces.

Musgo tucumano.

Hilo de coser.

Procedimiento

Primero, ¿cómo armar la pelotita que va a alojar a la planta? ¡Súper fácil! Tomar una parte de tierra de jardín y una parte de musgo sphagnum. Luego, colocar el musgo y las dos tazas de agua en la palangana. El musgo tenderá a flotar sobre el agua, hay que tomarlo con las manos e ir apretando y soltando, mezclándolo con el agua, hasta que se impregne y se sienta más pesado, más oscuro. El agua va a tender a desaparecer. Si quedó agua, la descartamos.

Luego, tomar la misma cantidad de tierra del jardín, que no esté ni muy seca ni muy húmeda, colocarla con el musgo en la palangana y, siempre con los guantes puestos, empieza la diversión.

Es hora de mezclar la tierra y el musgo, y amasar con ganas. Este paso es fundamental, ya que ahí está el secreto del éxito. El “barro” que se forma se va a compactar como un bloque. Si lo lograste, es señal de que has alcanzado la consistencia necesaria.

Ahora, tomar una porción de barro bastante más grande que una pelota de tenis, pero más pequeña que una de fútbol, la cual será la casita de la planta, y seguir amasándola hasta formar una esfera. Luego, hay que aplastarla hasta lograr una pizzeta mediana, no muy finita.

Finalmente, tomar la planta, sacarla de la maceta y descartar la tierra. Deben quedar a la vista un montón de raíces y algo de tierra adherida. Colocar la planta sobre la pizzeta de tierra (puede estar apoyada de costado o en vertical, lo que resulte más fácil) y tomar el borde del barro e ir levantándolo despacito, con cuidado y paciencia, hasta poder tapar todas las raíces. Hay que tener en cuenta que el barro es como plastilina y, si se rompe, se puede volver a unir. Una vez que las raíces estén bien tapadas, tomar el barro con las manos y volver a formar una pelotita, esta vez tapando solo las raíces.

Ya llegando al final, dejar la esfera con la plantita y tomar un puñado grande de musgo tucumano. Colocar la planta sobre el mismo y, con la humedad del barro, ir pegando el musgo al barro.

Finalmente, para que no se despegue nada, hay que enrollar el hilo de coser hasta que quede el barro escondido atrás del musgo.

¡Listo! Solo resta buscar un platito para colocarlo sobre un mueble o estante, y mostrarlo orgullosamente.*

Texto: Jean Prince, ex presidente y socia del Garden Club Argentino

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