Creme Brulée versión Earl Gray
Un clásico francés con un giro aromático y contemporáneo.

En esta ocasión vamos a elaborar una nueva versión de un clásico de la cocina francesa, la crème brûlée. Para ello, incorporamos un ingrediente que aporta identidad y sofisticación: el té negro Earl Grey. Este tipo de té, aromatizado con esencia de bergamota, introduce notas cítricas y florales que elevan el perfil tradicional del postre sin perder su esencia.
La crème brûlée, reconocida por su equilibrio entre una crema suave y una capa crocante de azúcar caramelizada, encuentra en el Earl Grey un aliado perfecto: su profundidad aromática contrasta con la dulzura y aporta una complejidad sutil que transforma cada cucharada en una experiencia más refinada.
Ingredientes
- 500 ml de crema de leche
- 5 yemas de huevo
- 100 g de azúcar
- 2 cucharadas de té negro en hebras (ideal Earl Grey o Assam)
- 1 vaina de vainilla
- Azúcar extra para caramelizar
Preparación
1. Infusión aromática
Calentar la crema de leche a fuego medio sin que llegue a hervir. Retirar del fuego y agregar las hebras de té negro. Tapar y dejar infusionar durante 10 a 15 minutos, según la intensidad deseada. Colar y reservar.
2. Base cremosa
En un bowl, mezclar las yemas con el azúcar sin batir en exceso (solo hasta integrar, evitando generar burbujas). Incorporar la crema infusionada en forma de hilo, mezclando suavemente. Perfumar con la esencia de vainilla.
3. Cocción delicada
Distribuir la preparación en moldes individuales (ramequines). Colocarlos en una fuente para horno y agregar agua caliente hasta cubrir la mitad de los moldes (baño María).
Cocinar en horno precalentado a 150 °C durante 35–45 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro aún tiemble ligeramente.
4. Enfriado y reposo
Retirar del horno, dejar enfriar a temperatura ambiente y luego llevar a la heladera por al menos 3 horas (idealmente toda la noche). Este reposo es clave para lograr la textura perfecta.
5. El momento brûlée
Antes de servir, espolvorear una capa fina de azúcar sobre cada superficie y caramelizar con soplete hasta formar una costra dorada y crocante.
Toque final
Podés acompañar una pizca de ralladura de naranja para potenciar los matices del té. También funciona perfecto con una copa de vino dulce o, fiel a su esencia, con una taza de té negro bien caliente.
Romper la superficie de una crème brûlée es, en sí mismo, un pequeño ritual. En esta versión, ese gesto se vuelve aún más especial: cada cucharada revela un juego de aromas y texturas que invitan a disfrutar sin apuro. Porque cuando la técnica se encuentra con el detalle, nacen los grandes placeres.
TEXTO: COUNTRY MAGAZINE
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