Un jardín de Patsy en Bariloche

Un refugio rodeado de bosque autóctono, coloridas estaciones y la fuerza sanadora de la jardinería. Desde el faldeo del Cerro Campanario, Patsy transformó un terreno en “La Guarida de la Abuela”, un espacio que hoy late con vida y belleza.

Un jardín de Patsy en Bariloche

El paisaje patagónico como marco

El jardín de Patsy está ubicado en Bariloche, Río Negro, Patagonia Argentina, en el faldeo del Cerro Campanario, a 900 metros sobre el nivel del mar.


Desde allí se pueden ver el lago Nahuel Huapi, el Cerro Otto y el Cerro Catedral.


El jardín comenzó a construirse en el año 2000, hace 24 años. Originalmente era un terreno de 3 hectáreas de bosque cerrado, que se limpió de pino Douglas (plaga) y caña colihue. En el medio había una construcción sin terminar que hoy se convirtió en su casa.


Un bosque autóctono rodea la vivienda, compuesto por ciprés de la cordillera, coihue, maitén, radal, arrayán, lenga y ñire, entre otros.

Un jardín de Patsy en Bariloche
Salinas del Almirón

El otoño en la paleta de Patsy

Todas las estaciones tienen su atractivo, pero el otoño se destaca por su colorido que va del rojo al amarillo, pasando por marrones y ocres.

Entre los árboles del jardín se encuentran el Sorbus aucuparia, Acer palmatum, cerezos silvestres, abedul, lengas, ñires, raulí y roble pellín.


Algunos arbustos también suman tonos otoñales: Rhus cotinus, Rhus typhina, Spiraea thunbergii y Spiraea bumalda ‘Golden Flame’.

Un jardín de Patsy en Bariloche

Enredaderas, herbáceas y gramíneas

La casa se encuentra envuelta por enredaderas: la hiedra siempre verde, los Clematis montana blanco y rosado que florecen en noviembre, y en otoño el rojo y naranja del Parthenocissus quinquefolia junto al ramaje rojo del Cornus alba.


Las herbáceas que aportan color en esta estación incluyen Polygonum persicaria, Geranium sanguineum, Veronica longifolia y Darmera.


Las gramíneas alcanzan su máximo esplendor en otoño: Miscanthus sinensis, Calamagrostis acutiflora, Carex commans bronze, Stipa tenuissima, Molinia arundinacea y festucas de distintas variedades.

Un jardín de Patsy en Bariloche
Salinas del Almirón

Jardinería como sanación

Patsy cuenta que hace 40 años se mudó con su marido y cuatro hijos a Bariloche, donde nacieron otros dos. Desde chica, la jardinería fue muy importante para ella.


En 1988, un evento muy doloroso golpeó a la familia y fue entonces cuando sintió la necesidad de cultivar. Ver germinar una semilla y comprobar que la vida seguía fue profundamente sanador.


Así comenzó a comprar semillas por correo a productores del exterior y a cultivar sus propias plantas. Hoy tiene su propio vivero, donde produce herbáceas, gramíneas, arbustos y algunos árboles.


Sus nietos llaman a este espacio “La Guarida de la Abuela”, el lugar donde Patsy pasa muchas horas rodeada de vida y colores.


¡Mi Guarida rodeada de color!


Relato y fotos: Patsy Pentraith

Presentación: Stella Maris Grimoldi

Comisión Comunicaciones y Redes – Garden Club Argentino



Un jardín de Patsy en Bariloche

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