El problema ya no es si podemos... es saber qué queremos

En una época donde casi todo parece posible, la pregunta más difícil sigue siendo la misma: ¿qué queremos realmente?

El problema ya no es si podemos... es saber qué queremos

Durante gran parte de la historia, la vida estuvo marcada por las limitaciones.


Las personas soñaban con viajar, pero no siempre podían hacerlo. Querían estudiar determinadas carreras, emprender proyectos o cambiar de rumbo, pero las oportunidades eran escasas. El desafío consistía en encontrar la manera de llegar.


Hoy ocurre algo diferente.


Nunca tuvimos tantas opciones a nuestro alcance. Podemos aprender prácticamente cualquier habilidad desde una computadora, trabajar para empresas ubicadas en otros países, emprender nuevos proyectos, cambiar de profesión, viajar, reinventarnos o comenzar algo completamente distinto a cualquier edad.


Paradójicamente, esta abundancia de posibilidades no siempre nos hace sentir más libres.


Muchas veces nos deja más confundidos.

Porque cuando desaparecen algunos de los límites externos aparece una pregunta mucho más compleja: ¿qué queremos realmente?


Cuando elegir se vuelve agotador

Durante años pensamos que la libertad consistía en tener más opciones. Y en muchos sentidos es cierto. Sin embargo, la experiencia demuestra que existe un punto en el que la abundancia comienza a generar ansiedad.


En su libro La paradoja de la elección, el psicólogo Barry Schwartz explica que, a medida que aumentan las alternativas disponibles, también aumenta la dificultad para decidir. Cuando tenemos demasiadas opciones no sólo nos cuesta elegir; también comenzamos a preguntarnos si habremos elegido correctamente.


La sensación resulta familiar.

¿Qué carrera estudiar?

¿Dónde vivir?

¿Seguir en el mismo trabajo o empezar algo nuevo?

¿Viajar o quedarse?

¿Invertir tiempo en un proyecto o en otro?


La mente empieza a recorrer todos los caminos posibles al mismo tiempo. Y cuanto más posibilidades aparecen, más difícil resulta comprometerse con una sola.


Quizás por eso vivimos en una época en la que muchas personas sienten que podrían hacer cualquier cosa y, sin embargo, no saben exactamente hacia dónde dirigirse.

El problema ya no es la falta de caminos. Es el exceso de ellos.


La diferencia entre poder y querer

La tecnología amplió enormemente nuestras posibilidades. Pero no resolvió una cuestión fundamental.

Saber qué queremos.


Podemos acceder a más información que nunca. Podemos aprender casi cualquier habilidad. Podemos explorar nuevos proyectos y reinventarnos múltiples veces a lo largo de la vida.


Pero ninguna herramienta puede responder una pregunta profundamente personal.


¿Qué es lo que realmente deseamos?


En su libro El hombre en busca de sentido, el psiquiatra Viktor Frankl plantea que el ser humano necesita encontrar un propósito para atravesar las dificultades y orientar sus decisiones. La verdadera pregunta no es solamente qué podemos hacer, sino para qué elegimos hacerlo.


La diferencia parece sutil.Pero cambia por completo la manera de vivir.


Porque una cosa es perseguir objetivos que responden a nuestros deseos más profundos. Otra muy distinta es correr detrás de expectativas heredadas, mandatos sociales o modelos de éxito que nunca nos detuvimos a cuestionar.

Quizás por eso algunas personas alcanzan metas importantes y, aun así, sienten una extraña sensación de vacío.


No porque hayan fracasado.Sino porque descubren que estaban persiguiendo algo que en realidad no les pertenecía.


La valentía de escucharse

En muchos aspectos, la madurez tiene una ventaja sobre la juventud.


Con los años aprendemos que no todas las oportunidades deben aprovecharse. No todos los caminos deben recorrerse. No todas las puertas abiertas merecen ser atravesadas.


Aprendemos que elegir implica también renunciar.

Y que esa renuncia no necesariamente es una pérdida.


El psicólogo y escritor Gabriel Rolón suele recordar que el deseo ocupa un lugar central en la vida humana. Sin deseo no hay movimiento, no hay proyecto, no hay crecimiento. Pero también advierte que muchas veces confundimos nuestros deseos con las expectativas que otros depositan sobre nosotros.


La pregunta entonces deja de ser qué espera el mundo de mí. Y pasa a ser otra.

¿Qué quiero hacer con el tiempo que tengo por delante?


El filósofo Darío Sztajnszrajber suele cuestionar la obsesión contemporánea por alcanzar una supuesta completitud. Como si existiera un momento en el que finalmente llegáramos a ser la versión perfecta de nosotros mismos.

Tal vez ese momento nunca llegue.


Y tal vez no tenga que llegar. Quizás la vida no consista en encontrar respuestas definitivas, sino en seguir haciéndonos preguntas cada vez más honestas.


La libertad de elegir con sentido

Durante años luchamos por conquistar posibilidades.

Hoy el desafío parece ser otro. Aprender a elegir entre ellas.

No desde el miedo a equivocarnos.

No desde la comparación permanente.

No desde la presión de aprovechar cada oportunidad.

Sino desde aquello que verdaderamente nos importa.

Porque tal vez la mayor riqueza de esta etapa de la vida no sea demostrar que todavía podemos hacer muchas cosas.

Eso ya lo sabemos.


La verdadera riqueza quizás sea descubrir cuáles de todas esas posibilidades merecen realmente nuestra energía, nuestro tiempo y nuestra atención.


Después de todo, la libertad no consiste únicamente en tener opciones. También consiste en saber cuáles vale la pena elegir.


Biblioteca de esta edición

La paradoja de la elección — Barry Schwartz

Idea central: Más opciones no siempre generan más libertad ni más felicidad; muchas veces generan ansiedad y parálisis.


El hombre en busca de sentido — Viktor Frankl

Idea central: El ser humano necesita encontrar propósito para orientar sus decisiones y atravesar los desafíos de la vida.


La felicidad — Gabriel Rolón

Idea central: Muchas veces perseguimos ideales que creemos propios sin preguntarnos si realmente responden a nuestros deseos.


Libros y conferencias de Darío Sztajnszrajber

Idea central: La vida no necesariamente consiste en alcanzar una completitud perfecta, sino en aprender a convivir con las preguntas.


Para reflexionar

Si mañana tuvieras todo el tiempo y todos los recursos necesarios, ¿qué elegirías hacer simplemente porque te entusiasma?

artículos relacionados

Cuando lo extraordinario se vuelve paisaje

Actualidad & Reflexión

Cuando lo extraordinario se vuelve paisaje

¿Dejamos de valorar aquello que alguna vez soñamos?

La generación que vio llegar el futuro

Actualidad & Reflexión

La generación que vio llegar el futuro

De la televisión en blanco y negro a la Inteligencia Artificial

Manu Colombo: Inteligencia emocional en tiempos de Inteligencia Artificial

Actualidad & Reflexión

Manu Colombo: Inteligencia emocional en tiempos de Inteligencia Artificial

Vínculos, familia y emociones: Manu Colombo nos presenta su libro y nos explica cómo los “hilos invisibles” condicionan nuestras relaciones y decisiones. En este mismo marco compartirá escenario con el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, uno de los referentes mundiales en inteligencia emocional, en el mes de Septiembre en Buenos Aires.

2026, Año del Caballo de Fuego: un ciclo de movimiento, pasión y decisiones valientes

Actualidad & Reflexión

2026, Año del Caballo de Fuego: un ciclo de movimiento, pasión y decisiones valientes

Del 17 de febrero de 2026 al 5 de febrero de 2027, la astrología china anticipa un año intenso y transformador. Qué energías trae y cómo aprovecharlas en tu vida personal, profesional y familiar.