Disfrutar de las Fiestas sin excesos ni culpas
La Lic. Estefanía Beltrami comparte recomendaciones simples y realistas para celebrar, comer y disfrutar sin que el cuerpo ni la mente lo sufran. Porque lo importante no es privarse, sino encontrar el equilibrio.

1. Respetar las 4 a 6 comidas diarias
Muchas personas hacen ayunos, dietas estrictas o saltan comidas cuando saben que van a comer de más. Pero esa privación de energía, lejos de acelerar el metabolismo, lo enlentece.
Además, genera hambre y ansiedad: frente a un plato tentador, es más probable que terminemos comiendo en exceso.
2. No llevarse comida aparte
Algunas personas piensan en armarse una vianda para no comer lo que preparan familiares y amigos. Pero las Fiestas son también un momento de compartir.
Como dijo Darwin: “No es el más fuerte quien sobrevive, sino aquel capaz de adaptarse al cambio”. Una ensalada no nos hará adelgazar, como tampoco un pan dulce nos hará engordar. Lo que importa son los hábitos de todos los días.
3. No plantearse objetivos difíciles de alcanzar
Las Fiestas no son el mejor momento para empezar una dieta intensiva o un plan de entrenamiento extremo. Los hábitos saludables se construyen con paciencia y constancia, no de un día para el otro. Evitemos frustraciones innecesarias.
4. Tener cuidado con el alcohol
El alcohol no se almacena como otros nutrientes: cuando lo consumimos, el cuerpo lo usa primero como energía y frena la quema de grasas y carbohidratos.
No está mal brindar, pero tratemos de hacerlo con conciencia. Y nunca “ahorremos” calorías de la comida para gastar en alcohol: no es saludable y puede ser riesgoso.
5. Incluir todo tipo de opciones
No todos los platos deben ser pesados. Se pueden sumar ensaladas divertidas (rúcula, quinoa, salmón), opciones frescas o postres livianos como brochettes de frutas con chocolate. La clave es la variedad.
6. Repartir la comida que sobra
Si festejamos en casa, la heladera puede quedar repleta de sobras tentadoras. Para evitar caer en el “hasta que no se termine, no paro”, lo ideal es repartir con los invitados. Ellos también lo van a agradecer.
7. Respetar el tamaño de los platos
Una forma práctica de controlar cantidades es usar platos de distinto tamaño: uno chico para la entrada, uno regular para el principal y otro chico para el postre. Así habrá un límite objetivo que nos ayude a no excedernos.
8. Visualizar todos los platos antes de elegir
En las reuniones familiares suele haber una gran variedad de comidas. La idea no es privarse, sino mirar todo lo disponible y decidir qué probar. Si queremos probar todo, está bien, pero respetemos el tamaño del plato… ¡y evitemos hacer una torre de comida!
9. No comer como si fuera la última cena
En diciembre abundan los encuentros: no solo Nochebuena y Año Nuevo, sino muchas otras comidas festivas. Lo que no comamos hoy, podemos disfrutarlo mañana. No es la última cena de nuestras vidas: escuchemos a nuestro cuerpo.
Lic. Estefanía Beltrami
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