Volver a las raíces
En nuestro país, como en tantos países con vaivenes económicos, ya desde nuestros ancestros, surgen siempre ideas de emigrar en busca de un futuro mejor en otro lugar del mundo. Nuestra nota de tapa estuvo dedicada a quienes están pensando en emigrar, quienes emigraron, y quienes como en este caso decidieron volver a sus raíces.

El otro lado de emigrar
Volver no siempre es retroceder. A veces, es el acto más valiente de todos. En esta historia de regreso, una familia se reconecta con su identidad, transformando la distancia en aprendizaje y su hogar en un refugio lleno de amor y memoria.
Emigrar es un proceso de superación y tenacidad. Vivir en otro país cambia para siempre. Es poner a prueba cualidades como la valentía, la adaptabilidad, la paciencia, la capacidad de sociabilización y la generosidad. Vivir en otro lugar es como "resetearse" de todo lo aprendido para estar dispuesto a absorber nuevas costumbres y hábitos.
El valor del regreso
La contracara de irse es volver. Y ese regreso habla de dar la bienvenida a una versión más madura y consciente de uno mismo. Volver es preguntarse dónde está nuestra identidad y desde dónde construimos sentido. Y aunque suene simple, volver no es fácil.
Volver significa enfrentarse a lo que algunos autores, como Corey Heller, llaman "choque cultural inverso": las dificultades emocionales de retornar a tu país de origen, ese lugar que ha cambiado mientras uno también se transformaba.
Una casa con historia
Con sensibilidad y amor en cada detalle, los protagonistas de nuestra sección "Mi Casa en el Country" dieron vida a un hogar que celebra el regreso.
"Volver para nosotros significó conectarnos con nuestras verdaderas raíces", afirma Gaby, vecina del Barrio Santa Bárbara, en exclusiva para Country Magazine.
Los muebles de Pottery Barn conviven con estantes donde se asoman tazas y teteras de la abuela, ubicadas junto a objetos traídos de Anthropologie USA, su antigua casa. Los rincones elegidos recrean atmósferas que le otorgan una identidad única a este hogar.
Son espacios pensados para el disfrute, para compartir un mate o saborear un buen vino argentino con familiares y amigos que celebran su regreso. Podemos imaginar esas escenas cotidianas, charlando en los sillones por Facetime con los hijos que aún viven en el exterior.
Ellos volvieron y reconstruyeron su hogar en este país donde el amor está presente en cada rincón. Y lo más importante: todos tienen su espacio para conectar con esta nueva etapa, incluso el nuevo integrante argentino de la familia, su perro Quinto, coprotagonista de nuestra tapa.
La raíz está donde está el corazón
Lo que queda implícito en esta historia es una certeza que trasciende fronteras: no importa dónde estemos, nuestras raíces e identidad nos acompañarán siempre. Volver también puede ser una forma de seguir avanzando.
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