Estambul: Tan mágica como misteriosa
Estambul es una ciudad mágica y misteriosa a la vez. En sus calles se respira historia, la comida es excelente, abundan los bares donde degustar el clásico té de manzana y sus habitantes, amables y numerosos, hacen que los turistas se sientan siempre a gusto en esta bella ciudad.

Una ciudad con alma
Estambul fue la antigua capital otomana que un día llegó a ser el centro del mundo civilizado. En sus calles ha quedado cierta dignidad que no es glamour, sino nobleza.
Caminando, uno puede evocar los relatos de Las Mil y Una Noches de Scheherezade, o dejarse envolver por el llamado al rezo que suena desde los minaretes cinco veces al día.
Puente entre dos mundos
Estambul es literalmente un puente entre Oriente y Occidente. La ciudad está dividida por el mar en dos partes y, a su vez, por la antigua desembocadura de un río en dos más.
Las zonas más pintorescas son:
- La península histórica
- La zona de negocios
- El lado asiático, principalmente residencial
El barrio de Sultanahmet
Es el barrio turístico por excelencia, reconocible por los minaretes de sus mezquitas (dato curioso: cuantos más minaretes tenía una mezquita, más poderoso era el sultán).
Vale la pena recorrerlo con un city tour para no perderse de nada: la Mezquita Azul, Santa Sofía, el Hipódromo Romano, la Cisterna Basílica, el Palacio de Topkapi o el Museo Arqueológico.
Bazar de las Especias y Grand Bazar
Dos visitas ineludibles:
- Por la mañana temprano: entrar al Bazar de las Especias.
- Luego, un crucero de 3 horas por el Bósforo.
- Al regreso, almorzar pescado fresco bajo el puente de Gálata.
- Por la tarde, tomar el tranvía hasta el Grand Bazar, sorprendente por su tamaño, aromas, colores y bullicio.
Barrio de Eyüp y el Cuerno de Oro
Aquí se encuentra una de las mezquitas más importantes de Estambul, lugar de peregrinación de musulmanes. Imperdible: tomar un café en el Pierre Loti Café y disfrutar la vista del Cuerno de Oro.
Gálata y la Plaza Taksim
Cruzando el puente de Gálata se llega al barrio Beyoglu, considerado la parte moderna. Allí destacan la Torre de Gálata y la Plaza Taksim.
La subida a la torre es empinada (conviene taxi). Arriba se puede admirar la vista o tomar un clásico té de manzana.
Desde la Plaza Taksim nace la Avenida Istiklal (Istiklal Caddesi), principal arteria comercial y peatonal, ideal para recorrer en el tranvía nostálgico.
Esencias de la ciudad
Para captar el espíritu de Estambul no hay que dejar de visitar Ortakoy (en la parte asiática, muy pintoresco) y Kadikoy (lado europeo, con sus mercadillos). Ambas orillas se cruzan en ferry.
Estambul de día y de noche
De día, Estambul vibra con historia y movimiento. De noche, se transforma en una ciudad de ensueño: sin persianas en las casas, las luces alegran el paisaje y la gente pasea hasta la madrugada sin peligros.
Una ciudad para volver
Estambul nunca se termina de conocer. Cada visita revela un nuevo rincón, un misterio y un motivo más para regresar.
Texto: Lic. Carolina Arjones / Cienitours
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